«Sígueme en Parler», #TrumpBanned y #CENSURA, han sido algunos de los conceptos más repetidos en los últimos días en las redes sociales. En este artículo, analizamos cómo el asalto al Capitolio y sus consecuencias llevadas a las restricciones en las plataformas social media son solo la punta del iceberg de una crisis de libertad y privacidad.

Cada acción que realizamos a través de internet. Sea con un clic, o con nuestra voz, queda registrada. Parece imposible. Tantos millones de personas con acceso a internet, utilizando Google, Facebook, WhatsApp, Twitter, Amazon… Es difícil comprender que haya una forma de almacenar tal cantidad de información porque sí.

Ahí está la clave. Hay un porqué y nosotros creemos saber cuál es. Una razón que posibilita los enormes esfuerzos logísticos y tecnológicos de las Big Tech para guardar cada una de nuestras interacciones a través de internet. 

Internet nos hace la vida más fácil. Google nos ofrece respuestas a cualquier pregunta, Facebook nos permite estar conectados con cualquier persona, en cualquier lugar. Amazon nos trae a casa cualquier producto en 24 horas. O menos. 

Ellos ganan dinero, pensamos. Pero en realidad, el dinero es un simple medio más para obtener lo que realmente desean. Poder.

¿Dónde se almacenan nuestros datos?

De aquí en adelante, la palabra clave será data center. Edificios repletos de ordenadores de gran capacidad para almacenar y tratar ingentes cantidades de datos. Edificios equipados con la última tecnología en eficiencia energética, incluso de diseño futurista.

Data Center de Facebook en Singapur

Gracias a la velocidad que ofrece hoy internet, acceder a una imagen almacenada en cualquier lugar del mundo es instantáneo. Por ejemplo, Google tiene más de 900.000 servidores en 22 regiones del mundo. Microsoft y Amazon le siguen en número de data center.

Hasta aquí, todo claro. Grandes compañías, multinacionales que llevan a cabo su trabajo y necesitan espacio, lógicamente. Como el que hace barras de pan y necesita un horno.

Hagamos un impás.

Si te pregunto por el término «la nube» posiblemente lo conozcas. Pero no sepas decirme que se trata de empresas que te ofrecen un servicio de almacenamiento, que a su vez utilizan los servicios de los 3 principales proveedores de centros de datos en el mundo.

Es decir, que ese concepto tan útil pero a la vez escurridizo de «nube» no es más que la utilización de los servicios de Google, Amazon o Microsoft. Y en muchas ocasiones sin pagar un solo euro.

El panadero no regala pan. Por tanto, ni Google ni Amazon lo harán. La cuestión es, que no sabemos o no queremos saber qué precio real estamos pagando para obtener un servicio de forma gratuita.

¿Queda un poco más claro dónde se almacenan los datos? ¿Te ha surgido alguna duda sobre la buena voluntad de Jeff Bezos? Si respondes afirmativamente a las dos preguntas, sigue leyendo.

Imágen de un data center

¿Qué hacen con nuestros datos Google, Amazon y Facebook?

Públicamente reconocen que utilizan tus datos personales para ofrecerte productos y servicios que pueden ser de tu interés. Es decir, publicidad convencional. Ellos te muestran un producto y tú decides si lo compras o no. Pero con la mejor precisión posible.

Otro impás.

Habrás leído o te habrán dicho que el móvil te escucha. Obviamente no te regalan un control por voz porque Siri disfruta cuando escucha su nombre.

Te escucha cuando dices «Oye Siri» y cuando tienes abiertas aplicaciones que permiten la toma de datos de voz en segundo plano. Como mínimo. Por tanto, sí. Te escuchan y por eso si hablas de «planchas para el pelo» seguramente lo primero que te ofrezca luego Instagram, o Amazon sea una plancha para el pelo.

En principio, si el único fin es ofrecer productos de mi interés, todo correcto. Así nos ahorramos tener que pensar. Y efectivamente, hemos llegado a la segunda conclusión de este artículo. Repasemos.

— 1ª conclusión: nos ofrecen productos gratuitos a un precio incalculable

— 2ª conclusión: nos conocen mejor que nosotros mismos y no somos conscientes de ello

Las Big Tech quieren pensar por nosotros, porque pueden. Porque les hemos enseñado a hacerlo. Y no entendemos la magnitud de tal cosa.

¿Hacia dónde nos llevan las Big Tech?

Según las conclusiones que hemos lanzado:

Las Big Tech nos ofrecen productos gratuitos y nos conocen muy bien. Alguien podría llegar a pensar que pretenden manipularnos ¿Verdad? O que nos conducen, sin poder ni querer evitarlo a un punto de no retorno. Pero pensar así solo es cosa de los amigos de teorías de la conspiración.

¿Habéis visto Westworld? Puede que una vez terminada su cuarta temporada, pensar que ceder toda la información sobre el individuo a un «cerebro» que piensa por sí mismo, no es una gran idea.

Y que la tiranía del poderoso digital sea más real y peligrosa que nunca, porque viene aceptada por el propio individuo, como si del Caballo de Troya se tratase. 

Aceptamos sus precios, sus innovaciones y sus reglas. Pero ¿Qué haremos si sus reglas cambian? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar? Puede que 4 grandes empresas tecnológicas decidan por nosotros qué es bueno y qué no. Qué o a quién debemos escuchar y obedecer, porque al fin y al cabo, ellos saben más. Y este horizonte, además de real y cercano es peligroso.

Twitter, la libertad de expresión y sus «límites»

El derecho a la libertad de expresión comprende desde «expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción» a «comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión». Así lo recoge la Constitución Española en su artículo 20. 

También, dictamina que el «ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa». Y prosigue: «La ley […] garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad». Es de vital importancia incidir sobre la importancia de respetar el pluralismo. 

«Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial». Así, deja en manos de los tribunales la decisión de retirada de un contenido publicado. 

Entonces, ¿qué ocurre con las redes sociales? El uso inadecuado de mensajes que incitan a la violencia o enaltecen el terrorismo, así como la proliferación de de trolls center (o «granjas de perfiles falsos»), han llevado a las propias redes a establecer sus políticas de uso propias. 

En concreto, en el caso de Twitter en sus Términos de servicio afirman abiertamente que se reservan «el derecho a retirar contenido que incumpla el acuerdo de usuario». Y para ser usuario has de aceptar previamente estas normas… Conclusión: por supuesto que Twitter, como empresa privada, puede retirar contenido y cerrar cuentas

Que sea más o menos ético es otra cuestión. Otro debate sería qué considera las Big Tech «contenido inapropiado», ya que durante años el propio ISIS ha utilizado Whastapp, Facebook, TikTok y más redes sociales más para organizar atentados sin que, con razón, Apple/Google las hayan sacado de su store.

En cambio, lo que se ha visto estos días es lo opuesto al liberalismo. 

  • Twitter cierra la cuenta personal de todavía presidente de EEEUU, @realDonaldTrump, tras el asalto al Capitolio por «riesgo de mayor incitación a la violencia». 
  • Facebook e Instagram ya lo habían hecho horas antes. 
  • Trump apuesta por utilizar su cuenta de presidente, @POTUS y Twitter elimina sus últimos mensajes. 
  • Parler se presenta como la alternativa de red social «sin censura» y comienza a experimentar un movimiento revolucionario de traslado de MILLONES de usuarios de Twitter a Parler. 
  • Apple, Amazon y Google banean a Parler por «falta de moderación del contenido» y la dejan fuera de juego de las digital stores. Los usuarios no pueden bajarse la app, ni acceder. 
  • El fundador de Parler, John Matze, ha concedido una entrevista en The Epoch Times donde afirma: «Veo totalmente el peligro aquí. Lo que están haciendo y la cantidad de poder que tienen, no solo es aterrador, es extremadamente aterrador». 

¿Da miedo? Es una lógica de mercado monopolística y sectaria. Se puede estar en contra de lo que Trump ha hecho, incluso de su forma de hacer política, y a la vez entender que censurarlo no va a hacer que el mundo sea más libre. Las ideas se combaten con ideas.

Todo esto, pone a las Big Tech en el ojo del huracán. ¿Se limitará su actividad en la moderación del discurso en sus propias plataformas? ¿Es esto una violación de su propia libertad como empresa? Mientras el debate sobre la regulación y los límites de las grandes compañías prosigue, los mercados han hablado. Las acciones de Twitter han experimentado una caída mientras que Signal, Telegram, Parler (que seguramente estará disponible de nuevo pronto) y Gab han crecido considerablemente. 

«Todas las tiranías gobiernan mediante el fraude y la fuerza, pero una vez que se expone el fraude, deben confiar exclusivamente en la fuerza». Pues eso, que de George Orwell hay citas para todo.